El castro de monte Cildá se sitúa en Olleros de Pisuerga (Aguilar de Campoo, Palencia), dominando el cañón de la Horadada trazado por el río Pisuerga a través de las Loras en su salida hacia la Meseta desde un desnivel vertical que supera los 100 m, y con desplomes casi tan enérgicos por los otros flancos, salvo el NO, protegido desde su primera ocupación por una muralla. Esta mesa de más de 20 ha de extensión tiene un amplio dominio visual sobre la vía natural del Pisuerga y la vega que se abre al sur, en torno a Mave.
Estas razones explican su larga ocupación, iniciada al final de la Edad del Hierro, en el siglo I a. C. El castro es conquistado por Roma en el marco de las Guerras Cántabras, que desplaza a sus alturas un destacamento de la Legio IV, que convive con una civitas peregrina, Maggavi, documentada ya en el año 14 d. C.
El núcleo civil desciende pronto a la vega de Mave, al yacimiento conocido como La Capilla, a unos 2 km al sur del castro, en la vera de la vía romana entre la Meseta y el Cantábrico. La población permanece en la vega del Pisuerga desde inicios-mediados del siglo I d. C. hasta finales del siglo IV, cuando se desplaza al castro de Cildá levantando la muralla tardorromana, de considerable anchura y con seis torreones rectangulares, dos de los cuales flanquean la puerta. Esta fase tiene continuidad en época visigoda, cuando se reforma la muralla y se acuña moneda con la ceca de Mave en el siglo VII. Tras la conquista musulmana hay que esperar al siglo IX para que el castro se reocupe, y poco después, en el siglo X, lo haga el asentamiento de la vega con la fundación del monasterio de Santa María de Mave.
En castro fue excavado en 1890 por Romualdo Moro, luego por García Guinea en dos campañas en los años sesenta del siglo XX, tras la cual se consolidó la mitad norte de la muralla. Entre 2001 y 2002 se reexcavó y consolidó la puerta de la muralla por parte Alacet Arqueólogos. Javier Quintana codirigió la recuperación y consolidación de la mitad meridional de la muralla en el año 2021.
El yacimiento de la vega, la Capilla, fue investigado también por García Guinea, pero los resultados permanecieron inéditos hasta que Javier Quintana retoma la investigación en 2015, realizando dos campañas de excavación y dos de prospección geofísica.