Se ubica en las inmediaciones de la localidad de Pieros, entre los municipios de Cacabelos y Villafranca. El río Cúa discurre a los pies de un cerro de 638 metros de altitud. Aunque la primera mención se la debemos a Floro, de finales del siglo I d.C., que habla de Bergidae en relación con las guerras cántabro-astures, en realidad los vestigios más antiguos localizados en el cerro son del Bronce Final. Tras Floro Ptolomeo la menciona en el siglo II d.C. como Bergidum Flavium en su Geografía, y en el siglo III d.C. aparece en el Itinerario de Antonino. Cabe mencionar que estas referencias pueden que se estén refiriendo al yacimiento próximo de La Edrada, en las afueras del Cacabelos, en una zona llana junto a la confluencia de Vía Augusta y la Vía Nova, ocupado entre el siglo I y el V y con el que Castro Ventosa pudo formar un binomio en función de la mayor o menor seguridad del periodo histórico.
Durante la Alta Edad Media muy posiblemente el núcleo principal de ocupación es el castro, y encontramos el lugar citado en el llamado “Parroquial suevo”, de los años 572 y 585. Posteriormente será conquistado por los visigodos de Leovigildo en el 585. La ciudad tiene continuidad en época visigótica, nombrándola el parroquial de la “Hitación de Wamba” (672-680). También se conoce de su existencia por la obra de San Valerio, el cual sitúa a Bergidum o Bérgido como capital del territorio conocido actualmente como El Bierzo. La importancia de la ciudad viene marcada por la acuñación de monedas por Sisebuto, a inicios del siglo VII, con la ceca Bergio.
Las investigaciones del yacimiento se han centrado sobre todo en su muralla tardorromana, de finales del III o inicios del IV, que circunda toda la cumbre. Descubierta por su cara externa, conserva una longitud de 1.136 metros, tiene 4 metros de ancho y 8 de alto y se refuerza con 15 torreones en su parte noroeste, la más accesible. Un camino atraviesa el recinto amurallado y en sus extremos se encuentran las puertas, al este y oeste, flanqueadas por bastiones.
Tras la invasión musulmana es repoblado tempranamente por el reino astur como punto defensivo meridional, pero pronto inicia una decadencia como lugar de habitación, siendo el punto definitivo de abandono es 1212, cuando Alfonso IX autoriza el aprovechamiento de sus piedras para la construcción del monasterio de Carracedo.
Se ha investigado en al menos cuatro fases. Una en los años 70 del siglo pasado por Mañanes Pérez. En los años 80 se investigó la muralla por parte de Inés Díaz. En 2001 Strato S.L lleva a cabo tareas de investigación y sobre todo consolidación y restauración de la muralla, y a partir de 2006 se excavó por el CSIC.